domingo, 31 de julio de 2011

"¿Transiciòn o continuismo? La polìtica social venezolana en el nuevo milenio".




Haz click aquì para leer el artìculo señalado en el tìtulo:
http://biosalud.saber.ula.ve/db/ssaber/Edocs/pubelectronicas/fermentum/numero_34/articulo6.pdf 
El articulo antes señalado lo escribí en los inicios del nuevo milenio,  en ese entonces nos hacíamos la interrogante acerca de lo que representaba la política social venezolana en este nuevo período. Pasados diez años de gestión, aún existen muchas interrogantes sin respuestas. También hay un saldo que mostrar en materia social por parte de los representantes del poder ejecutivo. Por tanto, es necesario evaluar, diagnosticar, investigar el desarrollo de esta política durante el período. Tomando en cuenta el trabajo de Lima y Marquèz (2000) hay "nudos críticos" que persisten desde décadas pasadas, pero que tienden a profundizarse en el tiempo. Por ejemplo, en el área estratègica y política, es visible la falta de una estrategia de desarrollo social a largo plazo que satisfaga las expectativas de la población venezolana. En su lugar, prevalece la llamada "gerencia por crisis" y el inmediatismo. La planificaciòn social venezolana sigue mostrando el mismo enfoque normativo de los años pasados, mostrando "libros-planes" con buenos deseos que nadie toma en cuenta, al menos no los administradores públicos. El plan de desarrollo 2007-2013 y el Proyecto Nacional Simón Bolívar no constituyen referentes  reales para la construcciòn del desarrollo nacional. Lo que se observa es un continuo ensayo de políticas sociales, que en algunos casos no reunen los requisitos técnico-organizativos, ni metodològicos que garanticen el cumplimiento de los objetivos de desarrollo social sustentable y equitativo.

De igual modo, no hay continuidad en la aplicaciòn de aquellos programas y planes que estratègicamente deben establecerse para alcanzar la imagen de sociedad que todos deseamos, en cuanto a calidad de vida y satisfacción integral de las necesidades sociales de los grupos más pobres y de los sectores medios. De ahì que la pregunta señalada en el tìtulo del artìculo sigue siendo vàlida, en tanto hay muchas deudas que saldar para romper el continuismo y dar el salto hacia la construcciòn de la sociedad en la que las polìticas sociales respondan al enfoque de derecho social planteado en la Constituciòn de la Repùblica Bolivariana de Venezuela aprobada en el año 1999.  

viernes, 22 de julio de 2011

sábado, 2 de julio de 2011

LA IDEOLOGÌA EN LAS POLÌTICAS SOCIALES.

La pregunta es ¿hay en Venezuela en este momento "políticas sociales socialistas"? Tal interrogante se plantea dado que los altos funcionarios gubernamentales al calificar los cursos de acción en materia agroalimentaria, habitacional o educativa, utilizan a menudo tal expresión. Se entiende que esto forma parte de un discurso en la formulación y gestión de las políticas públicas que al colocar este rotulo quiere poner el énfasis en el componente ideológico, es decir, tales políticas  responden a un proyecto político de corte socialista. Más allá de considerar  la política social como "una construcción ideológica hegemónica de los grupos de poder" (Hernàndez, 2009), vale la pena revisar la consistencia entre el discurso y la realidad. 

Se observa la tendencia -al menos en el discurso- a marcar una diferencia entre la actual gestión social y las  anteriores "políticas sociales capitalistas" o del llamado período de ajuste neoliberal. No obstante, la orientación ideológica del gobierno debería  llevarlo  a la  adopción de un modelo o enfoque de  política social: en este caso cabe esperar que se defienda el modelo universalista con enfoque de derecho social, en oposiciòn al modelo residual que se impuso en los años noventa, que tanto ha sido criticado en los diagnósticos oficiales. 


En el actual contexto  podemos apreciar varios elementos para el debate, a saber:

  • Desde el punto de vista operativo, política social se ha centrado en la satisfacción de las necesidades básicas o los déficit sociales acumulados de bienes y servicio sociales, cuestión que no conlleva automàticamente a la calidad de vida y el bienestar social de la población. Mucho menos si la política social se reduce a la atención de demandas puntuales, sin tomar las medidas necesarias para garantizar la equidad y eficiencia en la asignación y ejecución del gasto social.
  • La tentaciòn proselitista, especialmente en coyunturas preelectorales, lleva a los gobiernos subnacionales y locales a privilegiar las transferencias directas de bienes y servicios, típicas del modelo residual de política social de los años noventa. La proyección mediatica de este tipo de "ayuda social" y el afán por recibir el "agradecimiento popular" refleja el interés de los actores políticos en ejercicio de gobierno por capitalizar el dividendo que deja el ocuparse de la entrega directa de estas transferencias. Aquí se cae el discurso del modelo de políticas sociales "socialistas".
  • Cabe destacar que este último aspecto no es algo nuevo, ni ajeno a lo que ha sido uno de los objetivos principales de dicha política: brindar legitimidad política al gobierno, mediante la redistribución de una parte de la renta petrolera.  No obstante, en los últimos años, parece que se ha vuelto más delgada  o difusa la línea que separa  institucionalidad pública  y el partido de gobierno o la separación  que debe existir entre la estructura del Estado y el ámbito privado de los intereses y aspiraciones personales de los dirigentes políticos. 
  • Lo que antes era criticable, como por ejemplo hacer proselitismo político con los recursos o programas sociales, hoy en día se ha impuesto como la norma. Al punto que los beneficiarios de las políticas sociales -aún cuando compartan ideològicamente o simpaticen con la ideología revolucionaria- les cuesta hacer una crítica respecto a este punto. Por ejemplo, en las misiones educativas, una "materia adicional" es el acompañamiento que los estudiantes o participantes deben dar a las actividades partidistas o movilizaciones organizadas por el poder ejecutivo. Se confunde entonces el disfrute de un derecho social como lo es la educaciòn con la lealtad del beneficiario hacia el proyecto político del gobierno. 
  • En consecuencia, al exigir lealtad y acompañamiento, las personas no reciben trato de ciudadanos con derechos sociales, sino el trato de asistidos sociales con el deber de lealtad al proceso político. Esta práctica está generalizada en todos los niveles de gobierno y en todas las toldas políticas que tienen algún nivel de poder, de transferencia de ingreso o de manejo de la política social. Por tanto puede decirse que forma parte de la "cultura política" nacional.
En suma, los aspectos antes citados contradicen la emergencia de un nuevo modelo de política social. Los problemas presentes más bien refuerzan las tendencias de los años noventa, respecto a la gestión social aunque el discurso se presenta en un nuevo formato "socialista-revolucionario".

Es pertinente la evaluaciòn e investigaciòn del tema.










viernes, 1 de julio de 2011

LA CONSTRUCCIÒN DEL BIENESTAR SOCIAL

Para leer artìculo de la autora relacionado con este tema hacer click aquì: http://redalyc.uaemex.mx/pdf/904/90411687008.pdf
Hay que partir del hecho de que toda sociedad aspira el bienestar social (BS), èste es un valor social y a la vez una pràctica social. El BS no se decreta, se construye en forma colectiva. Requiere una relaciòn Estado-sociedad democràtica, que exprese la construcciòn de un proyecto de sociedad que promueva la participaciòn polìtica y ciudadana, asì como el fortalecimiento de los derechos sociales. Independientemente de los estándares de bienestar social y de los paràmetros que orientan la ciudadanìa en cada naciòn, debe existir un balance de poder entre el Estado y la sociedad. La institucionalidad pùblica, asì como la organizaciòn social deben ser eficientes, en el desarrollo de polìticas pùblicas que respondan a los intereses del colectivo nacional.
 Al respecto, no hay que olvidar, que en Amèrica Latina -y desde luego de Venezuela- se han detectado las dificultades en la construcciòn de una relaciòn Estado-sociedad inclusiva, democràtica y participativa. Estas dificultades se traducen en el malfuncionamiento del sistema de protecciòn social y de bienestar social.
En la pràctica, lo màs destacado ha sido el uso patrimonial de los recursos pùblicos, la relaciòn clientelar como criterio principal de asignaciòn de esos recursos y el centralismo en la toma de decisiones de polìticas pùblicas.
En el panorama actual  -y aùn cuando no se haya hecho una evaluaciòn integral de la políticas sociales aplicadas en los ùltimos diez años- es claro que la superaciòn de los problemas antes mencionados es un desafìo y debe ser parte fundamental del compromiso ètico-polìtico de las distintas fuerzas sociales en Venezuela, reeditando el pacto social necesario para mantener la gobernabilidad democratica en el paìs.

"VENCER EL DESAMOR Y LA PRECARIEDAD"

Les presento este libro de mi autoría, se trata de una historia de vida en la cual se describen vivencias y situaciones ocurridas durante es...